La sublimación es un proceso físico, no una capa aplicada. El diseño se imprime primero sobre un papel con tintas especiales. Después, con calor y presión, esas tintas pasan directamente de estado sólido a gas —eso es sublimar— y se integran dentro de la fibra del poliéster, que se abre con el calor y las atrapa al enfriarse.

El resultado es que el color forma parte del tejido. No hay nada encima de la prenda. Si pasas la mano por una camiseta sublimada, no notas dónde está el diseño.
La limitación clave: la sublimación solo funciona sobre poliéster (o mezclas altas en poliéster) y en color blanco o muy claro. No sirve para algodón y no imprime blanco. Si necesitas personalizar una camiseta de algodón negra, la sublimación no es tu técnica: mira DTF.
La sublimación se diseña sobre el patrón de la prenda, no sobre una imagen plana. Esto significa que el diseño se prepara pieza por pieza (delantero, trasero, mangas) teniendo en cuenta las costuras, para que las líneas casen al montar la prenda. Es un trabajo de diseño más complejo que preparar una serigrafía, y por eso una equipación sublimada tarda algo más en pasar de boceto a producción.
Nosotros nos ocupamos de ese trabajo. Tú aportas la idea, los colores del club y el escudo; nosotros lo llevamos al patrón y te enseñamos el mockup.
Es la duda más frecuente en clubes. Resumido: para equipaciones de juego con diseño completo, sublimación sin discusión. Para añadir un patrocinador de última hora a una equipación ya producida, o para personalizar prendas de algodón del club, DTF. Lo desarrollamos en detalle en este artículo.
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