Las dos técnicas producen resultados que a primera vista pueden parecer similares, pero funcionan de forma completamente distinta.

La sublimación convierte la tinta en gas con calor y la integra dentro de la fibra del poliéster. Al enfriarse, el color forma parte del tejido. No hay nada encima de la prenda.
El DTF imprime el diseño sobre un film, le aplica un adhesivo y lo pega encima de la prenda con calor. El resultado es una capa fina pero real sobre el tejido.
Toda la comparación se deriva de esta diferencia.
Es el argumento decisivo en ropa de competición. Una camiseta sublimada pesa exactamente lo mismo antes y después del diseño, y transpira igual en toda su superficie porque no hay nada bloqueando el paso del aire.
Con DTF, la zona estampada tiene una capa que reduce ligeramente la transpirabilidad. En un logo de 8 cm es irrelevante. En un diseño que cubre el pecho y la espalda de una camiseta de juego, un jugador lo nota en un partido de agosto.
La sublimación es, sencillamente, imposible de destruir por lavado o roce: el color está dentro de la fibra. Se degradará cuando se degrade el tejido, no antes.
Un DTF de calidad bien aplicado aguanta muy bien, pero es una capa adherida y, con el tiempo, muchos lavados y el roce constante de una temporada de competición, puede empezar a mostrar desgaste en los bordes.
Para una equipación de juego que va a vivir una temporada completa de partidos, entrenamientos y lavados, la sublimación es la respuesta. No es una cuestión de gusto, es una cuestión de cómo se comporta el material.
La sublimación permite el full print real: diseño de costura a costura, incluidas mangas y costados, con colores ilimitados y degradados sin coste adicional. Se diseña sobre el patrón de la prenda antes de confeccionarla, lo que permite que las líneas casen en las costuras.
El DTF trabaja sobre la prenda ya confeccionada, así que está limitado a áreas planas: pecho, espalda, manga. No puede cruzar costuras ni cubrir la prenda entera.
Solo funciona sobre poliéster y sobre color blanco o muy claro. No fija sobre algodón y no imprime blanco: el color del tejido base condiciona el resultado.
Esto significa que si tu club quiere sudaderas de algodón con el escudo, o camisetas de paseo negras, la sublimación no sirve. Ahí el DTF es la solución.
En una equipación con diseño completo y muchos colores, la sublimación suele salir más rentable de lo que la gente espera, porque no penaliza por número de colores ni por complejidad del diseño. Un diseño de 30 colores cuesta lo mismo que uno de dos.
El DTF gana en tiradas muy cortas de prendas sueltas, donde no hay que producir la prenda desde el patrón.
En la mayoría de clubes con los que trabajamos, la solución es combinada: equipación de juego sublimada, escudo bordado o en parche de silicona para darle relieve, dorsales y nombres en vinilo, y la ropa de paseo y el merchandising en DTF o serigrafía según el volumen.
Si estás montando la equipación de tu club, mira el servicio completo o el catálogo de ropa deportiva.
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